Sexo feminista prostitutas sevilla este

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Yo le voy a llamar Julia, por ponerte un nombre, porque sé que no quieres que te reconozcan. Vamos a poner a los expectarores un poquito en situación: Por necesidad; y hay diferentes necesidades: Hay datos —y lo hemos estado hablando a lo largo de la noche, que es muy difícil hablar de datos porque no hay fuentes fiables— hay un dato que yo quiero que me confirmes: De hecho, se busca darle la vuelta; por ejemplo, en los clubs, los propietarios son empresarios, no son proxenetas, porque nosotras lo que pagamos allí es un hospedaje; entonces, somos huéspedes de ese hotel, pero esos hoteles no tienen licencia de club ni tampoco tienen licencia de hoteles, entonces, no se puede permitir el hospedaje en esos espacios.

Así nos lo reconoce el Ayuntamiento de Sevilla porque le hemos presentado un listado para que nos dijeran las licencias que tenían todos los clubs. Nosotras queremos derechos, queremos protección para las víctimas de trata, mejor protección, no la desprotección que tienen ahora las compañeras víctimas de trata. Nosotras queremos planes de reinserción y de formación para las compañeras que quieren dejar de ejercer la prostitución y queremos derechos laborales para las personas que quieren seguir ejerciendo la prostitución.

Ahora vamos a explicar a los expectadores que en una ordenanza del Ayuntamiento se prohibía, bueno, se multaba al cliente de la prostitución. Porque esto es un engaño: Que nos den derechos, que nos den protección, que es vergonzoso la atención que tenemos en los datos que dan. Esto por la parte que ejecutan sus tareas.

Siempre hablamos de mujeres y yo, antes de que te vayas te quería hacer la pregunta: Los compañeros que ejercen la prostitución lo tienen peor que nosotras, porque ellos no existen ni para la Administración. No siempre se puede hablar con vosotras. Dejemos ya de tanta sinvergonzonería, que luego no nos consideran víctimas de violencia de género, que luego nuestras compañeras asesinadas por sus parejas no son consideradas víctimas de violencia de género, porque tan sólo se les considera chulos o proxenetas.

Nosotras no podemos tener pareja, parece ser. Esto no va a terminar porque nosotras queramos esto para nuestras hijas o no. Esto va a terminar con las hijas de muchas mujeres viniendo aquí, de muchas madres, y lo que queremos es que estén en mejores condiciones que las que hemos vivido nosotras. Que no se utilice para recibir subvenciones, que no se utilice como programa electoral y que no se utilice para ganar una pelea feminista. Porque este es un movimiento que hace mucho tiempo que ha empezado y estamos empezando una lucha que ya la hemos ganado el 8 de marzo, cuando se ha conseguido, y eso sin participar todavía los colectivos de prostitutas, cuando se ha conseguido que la abolición no se lleve en el manifiesto.

Que reconozcamos y respetemos que existe capacidad de decisión en prostitución no significa que este sea el argumento fundamental para abrazar la postura pro-derechos. Ciertamente, en el sistema capitalista solo las personas privilegiadas eligen en qué trabajar, el resto decidimos entre opciones restringidas a nuestros ejes de opresión.

Nadie cobra de un matriarcado socialista, ni siquiera las lesbianas políticas. Pese a esto, tanto la criminalización de la prostitución callejera como la explotación laboral a terceros se encuentran, de hecho, legitimadas. Las razones de peso que nos llevan a apoyar la lucha de las trabajadoras sexuales son las violaciones de derechos humanos que se producen en nuestro contexto.

Hacemos referencia a la violencia institucional, los abusos de poder de los cuerpos de policía, las detenciones arbitrarias amparadas por la Ley de Extranjería, el acoso policial, las multas, las fallas en la tutela judicial efectiva, la precarización y la exposición a una mayor violencia que acontecen en la calle gracias a la suma entre ordenanzas municipales, la ley mordaza y el vacío legal en el que se desenvuelve.

De otro lado, aquellas que trabajan a terceros sufren la violencia anexa a la explotación laboral en la que caen por encontrarse en un limbo legal que propicia todo tipo de abusos. No tienen ninguna protección frente al despido, la salud o la higiene, que queda al arbitrio del empresario.

Se producen toda una ausencia de derechos sociales tales como el acceso a la vivienda. Habitualmente se ven abocadas a vivir y trabajar en un club, alquilar una habitación con suerte o al sistema de camas calientes. También se vulnera el derecho a la salud, sufren discriminación y padecen indefensión para acceder a servicios sanitarios siendo las ONG las que les facilitamos información sobre los recursos disponibles; quedan a expensas de que se produzca el contacto.

El estigma se traduce en una cadena de discriminaciones y exclusión social. Y el estigma, a la larga, mata. Este es el escenario estructural de la prostitución en España. La situación de alegalidad en la que se encuentran se convierte en prohibicionismo en la calle, avalado por tesis abolicionistas. Un matrimonio bien avenido que limpia las calles, reubica a las prostitutas a terceros desentendiéndose de las asalariadas y luego nos dice que, si quieren derechos, se hagan autónomas.

Curiosamente, la mayoría que tanto preocupa al abolicionismo no puede darse de alta como autónoma, bien porque no dispone de ingresos suficientes y la estabilidad laboral para hacer frente a la cuota, bien porque trabajan en relación de dependencia o se encuentran en situación administrativa irregular.

Por mucho que se busque a la puta representativa -aquella que case con nuestros presupuestos- no existe una experiencia universal de prostitución. La diversidad es clave y la justicia social se consigna en dar respuesta a cada situación.

Habría que recordar que existe trata en multitud de sectores y su causa no es la prostitución, sino el cierre de fronteras europeo, las restricciones que impone la Ley de Extranjería y la clandestinidad obligatoria en la que se desarrollan los proyectos migratorios.

En segundo lugar, hacen falta alternativas laborales realistas para quienes quieran abandonar el ejercicio. Llevamos 23 años insistiendo en que no, no somos regulacionistas. Recrean la división entre prostitución legal e ilegal para las migrantes en situación irregular, prohíben la prostitución callejera, favorecen el ejercicio a terceros y estigmatizan como grupo de riesgo y en la vida laboral.

Frente a este modelo también nació el movimiento de prostitutas, es un marco que ninguna asociación pro-derechos defiende y que los sindicatos de prostitutas de los países con modelo reglamentarista critican abiertamente. Se trata de poner límites a los empresarios, de evitar las relaciones de explotación laboral que ya existen, de descriminalizar la prostitución callejera, incentivar el trabajo autónomo y, por encima de todo, que el modelo de prostitución que se quiera desarrollar cuente en su elaboración con la participación de las protagonistas.

Cuando la sororidad se rompe y el patriarcado gana es sobre todo cuando en la ecuación existe una persona que se dedica al trabajo sexual. Para el feminismo este siempre ha sido una de sus grandes limitaciones y donde se quiebra el movimiento político. En este sentido, el feminismo da sus grandes pasos hacia delante obviando una parte muy importante del movimiento, que no puede haber feminismo sin unión, sin todas las mujeres y sin la sororidad que le caracteriza.

Después de esto y de darnos cuenta que el sistema que hace funcionar nuestras vidas tiene aliados en todas las direcciones y formas; explotan las redes sociales sobre todo Instagram sacando a la luz la existencia de fotógrafos que utilizan su posición de superioridad , su condición y sus privilegios tanto de su profesión, su status y su género como herramienta para ejercer abusos y vejaciones en contra de las modelos. Hace una semana se da a conocer el caso de una mujer que denunció a tres hombres de 28, 43 y 48 años de edad por violación.

Los acusados declararon ante los magistrados que no hubo violación porque la mujer es trabajadora sexual. Esto se traduce en varias lecciones para las mujeres y su lugar en este mundo que las quiere sumisas: Y la segunda lección es que, si te dedicas al trabajo sexual, permites que tus clientes puedan realizar todo acto violento y vejatorio contra ti y que tu profesión es justificación suficiente para tal maltrato, cuando sabemos de sobra que el machismo y el patriarcado no hacen distinción y operan de igual manera sin discriminar ninguna de las profesiones a las que nos dediquemos ya que es un sistema estructural que nos oprime a todas.

Sin embargo, una minoría del feminismo estima que no hay explotación sino intercambio libre de sexualidad por dinero. Este grupo de mujeres feministas no pone el foco en las estructuras de poder capitalistas, patriarcales y raciales que envuelven la prostitución, sino en los individuos que participan en este intercambio y los conceptualiza como individuos libres que toman decisiones racionales a su propia biografía. Cerca de organizaciones y personas usan nuestros servicios de alojamiento web, correo electrónico y servidores dedicados.

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Nodo50 Descargar artículo en PDF. Por qué razón vincula la pornografía con la prostitución. Sin embargo, a quienes se detiene, persigue y estigmatiza es a las prostitutas. Descargar artículo en PDF Enlace permanente: Manuales Contraseñas Listas de correo Organizaciones. Aloja tu proyecto en Nodo50 Cerca de organizaciones y personas usan nuestros servicios de alojamiento web, correo electrónico y servidores dedicados. Telefonía y Voz IP Servicio de telefonía IP para asociaciones, cooperativas y cualquier organización que necesite tener un sistema de telefonía propio Mas información.

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Ciertamente, en el sistema capitalista solo las personas privilegiadas eligen en qué trabajar, el resto decidimos entre opciones restringidas a nuestros ejes de opresión. Nadie cobra de un matriarcado socialista, ni siquiera las lesbianas políticas. Pese a esto, tanto la criminalización de la prostitución callejera como la explotación laboral a terceros se encuentran, de hecho, legitimadas. Las razones de peso que nos llevan a apoyar la lucha de las trabajadoras sexuales son las violaciones de derechos humanos que se producen en nuestro contexto.

Hacemos referencia a la violencia institucional, los abusos de poder de los cuerpos de policía, las detenciones arbitrarias amparadas por la Ley de Extranjería, el acoso policial, las multas, las fallas en la tutela judicial efectiva, la precarización y la exposición a una mayor violencia que acontecen en la calle gracias a la suma entre ordenanzas municipales, la ley mordaza y el vacío legal en el que se desenvuelve.

De otro lado, aquellas que trabajan a terceros sufren la violencia anexa a la explotación laboral en la que caen por encontrarse en un limbo legal que propicia todo tipo de abusos. No tienen ninguna protección frente al despido, la salud o la higiene, que queda al arbitrio del empresario. Se producen toda una ausencia de derechos sociales tales como el acceso a la vivienda. Habitualmente se ven abocadas a vivir y trabajar en un club, alquilar una habitación con suerte o al sistema de camas calientes.

También se vulnera el derecho a la salud, sufren discriminación y padecen indefensión para acceder a servicios sanitarios siendo las ONG las que les facilitamos información sobre los recursos disponibles; quedan a expensas de que se produzca el contacto.

El estigma se traduce en una cadena de discriminaciones y exclusión social. Y el estigma, a la larga, mata. Este es el escenario estructural de la prostitución en España.

La situación de alegalidad en la que se encuentran se convierte en prohibicionismo en la calle, avalado por tesis abolicionistas. Un matrimonio bien avenido que limpia las calles, reubica a las prostitutas a terceros desentendiéndose de las asalariadas y luego nos dice que, si quieren derechos, se hagan autónomas.

Curiosamente, la mayoría que tanto preocupa al abolicionismo no puede darse de alta como autónoma, bien porque no dispone de ingresos suficientes y la estabilidad laboral para hacer frente a la cuota, bien porque trabajan en relación de dependencia o se encuentran en situación administrativa irregular.

Por mucho que se busque a la puta representativa -aquella que case con nuestros presupuestos- no existe una experiencia universal de prostitución. La diversidad es clave y la justicia social se consigna en dar respuesta a cada situación. Habría que recordar que existe trata en multitud de sectores y su causa no es la prostitución, sino el cierre de fronteras europeo, las restricciones que impone la Ley de Extranjería y la clandestinidad obligatoria en la que se desarrollan los proyectos migratorios.

En segundo lugar, hacen falta alternativas laborales realistas para quienes quieran abandonar el ejercicio. Llevamos 23 años insistiendo en que no, no somos regulacionistas. Recrean la división entre prostitución legal e ilegal para las migrantes en situación irregular, prohíben la prostitución callejera, favorecen el ejercicio a terceros y estigmatizan como grupo de riesgo y en la vida laboral.

Frente a este modelo también nació el movimiento de prostitutas, es un marco que ninguna asociación pro-derechos defiende y que los sindicatos de prostitutas de los países con modelo reglamentarista critican abiertamente.

Se trata de poner límites a los empresarios, de evitar las relaciones de explotación laboral que ya existen, de descriminalizar la prostitución callejera, incentivar el trabajo autónomo y, por encima de todo, que el modelo de prostitución que se quiera desarrollar cuente en su elaboración con la participación de las protagonistas.

La frecuente asimilación entre regulación y enfoque pro-derechos, el desequilibrio de información sobre las cuatro posturas del que dispone la población, no es inocente y sí un síntoma de que el debate nunca ha sido tal cosa. Mientras nos meten en el mismo saco, se obvia quién tiene el monopolio del poder institucional, académico y los recursos asistenciales.

Quienes defendemos esta postura no somos un todo monolítico. Hay quienes apoyan una visión pro-sexo y se concentran en reconocer la capacidad de decisión. Hay quienes desean la abolición a largo plazo, pero conscientes de la gravedad de la situación abrazan el principio de reducción del daño. Hay quienes, incluso, veníamos del abolicionismo y el trabajo de campo en las zonas de ejercicio nos hizo ir deconstruyendo una serie de supuestos.

Nos quedan muchas cuestiones en el tintero, como los clientes, por supuesto. Asunto, por cierto, sobre el que las trabajadoras sexuales han escrito ríos de tinta, pero no podemos convencer a quienes se niegan a revisar su sesgo de confirmación, la tendencia a valorar solo aquella información que confirme sus creencias.

Cierto es que las que se autodenominan trabajadoras sexuales no son todas. Pareciera que la preocupación central no son las putas, sino los efectos simbólicos de normalizar la prostitución. Si de verdad preocupara el machismo en la prostitución, con mayor razón buscaríamos que estuviesen protegidas frente a este. Con todo, para que la ansiada revolución que erradique de base las instituciones patriarcales pueda llegar a buen puerto, no podemos olvidar dirigirnos primero hacia la feminización de la pobreza.

Condenar a la clandestinidad y a la vulneración de derechos humanos no nos parece la mejor opción; multar a las que ejercen en la calle, desentenderse de las asalariadas y decirles a las que quieren trabajar que ahí tienen la cuota de autónomos sí es neoliberal. Si no se quiere dar el brazo a torcer al menos que no se les exija a quienes nunca se ha considerado como sujetos políticos la misión de erradicar el patriarcado, el capitalismo, la alienación y el trabajo asalariado. Y sí, es trabajo.

El movimiento de liberación de las prostitutas en España tiene una cita ineludible con los tribunales de justicia. En un Estado de Derecho como es el nuestro, debe ser la batalla judicial la que restituya el pleno ejercicio de sus derechos constitucionales, es decir, humanos, a las prostitutas.

En otros países ya se libra o se ha librado esa batalla: Gascón; en Irlanda, el pleito que ha dejado inacabado nuestra querida compañera recientemente fallecida Laura Lee. Aquí presento una propuesta de denuncia al Ayuntamiento de Sevilla por delito de odio. Al actuar de esta manera, ha incidido negativamente en el bienestar y la seguridad de las prostitutas, afligidas por un injusto estigma que las somete a una continua violencia psicológica y social y las dificulta el acceso a los servicios y a las garantías a los que tienen derecho como ciudadanas amparadas por la Constitución.

Esta actuación del Ayuntamiento de Sevilla puede tipificarse como delito de odio, al promover indirectamente el odio, la hostilidad, la discriminación y la violencia contra un grupo el colectivo de prostitutas por motivos relativos a ideología, religión o creencia, así como por la pertenencia de sus miembros a un sexo y una identidad sexual.

Los motivos del Ayuntamiento de Sevilla que tipifican el delito de odio se refieren a la ideología abolicionista profesada por sus miembros, compartida con las creencias católicas que consideran la prostitución un pecado. Asimismo, las víctimas de su delito lo son por pertener al sexo femenino ya que obvian la prostitución masculina y por tener la particular identidad sexual de ser prostitutas.

Por todo lo cual, puede resultar procedente presentar querella por delito de odio contra el Ayuntamiento de Sevilla ante el correspondiente Tribunal.

Si el sistema fuera inestable, hace tiempo que se habría disipado, es decir: Esto no ha pasado en España. Este equilibrio actual, en el que no pueden vencer ni enemigas ni aliadas, en el que no hay ni plena despenalización ni plena penalización, sólo se puede romper mediante la aparición de una tercera variable. Las condiciones iniciales a las que el sistema va a mostrar sensibilidad extrema son las que dependen de las trabajadoras sexuales.

A su gran falta de homogeneidad y de unión, a la presencia continua de la competencia entre ellas, se une la impredecibilidad de las consecuencias de la ruptura del equilibrio: Propaganda es información, concienciación, establecimiento de lazos de zorroridad y creación de redes de comunicación y de organización.

La prostitución no es delito. Por una cobertura sanitaria real. Derechos laborales para los y las trabajadoras sexuales. Somos dueñas de nuestro cuerpo y de nuestro trabajo Exigimos nuestro derecho a trabajar sin coacción. A decir no a un cliente o a un servicio. Colectivo de Prostitutas de Sevilla Twitter: Yo le voy a llamar Julia, por ponerte un nombre, porque sé que no quieres que te reconozcan P: Porque la sociedad es muy injusta P: La prostitución no desaparece.

Porque este es un movimiento que hace mucho tiempo que ha empezado y estamos empezando una lucha que ya la hemos ganado el 8 de marzo, cuando se ha conseguido, y eso sin participar todavía los colectivos de prostitutas, cuando se ha conseguido que la abolición no se lleve en el manifiesto VBV: La tercera variable y la estrategia caótica.

Ha habido un cambio cualitativo, un punto de inflexión. La tercera variable ha hecho su aparición. Ya no podemos considerar la elaboración de una estrategia como una opción: Establece un paralelismo entre perforar el suelo del mar y las montañas para extraer petróleo y penetrar los orificios de las mujeres para extraer placer y dominio sexual. Lo que quiero sugerir es que neoliberalismo ha encontrado en la prostitución de mujeres la lógica extractivista, característica de la fase de capitalismo que vivimos actualmente.

Es decir, la lógica de sacar beneficios a toda costa en ausencia de una economía productiva. Lo primero, el concepto de trata de blancas ya no se usa. Sin embargo, no es lo mismo comprarse un jersey que explotar sexualmente a una mujer pobre. Los puteros son también responsables de la explotación sexual y económica que entraña la prostitución. Sin puteros no hay prostitutas y sin puteros no hay prostitución. Es una indecencia la criminalización y la estigmatización de las mujeres en prostitución, mientras los puteros se van de rositas.

Ellas hacen lo que pueden para sobrevivir. No hay un perfil concreto de putero. La legalización de la prostitución es un objetivo largamente deseado por los proxenetas y todos los actores económicos que se benefician de la industria del sexo. Podríamos hablar de muchos, pero hay dos o tres que son muy importantes. Por no hablar de muchos locales que viven alrededor de las marcas de bebidas alcohólicas, que aumentan sus beneficios al distribuir en los prostíbulos.

Las feministas que hacen esa afirmación son muy pocas. Bien porque tienen intereses económicos concretos, anuncios de prostitución en periódicos, dueños de burdeles, hoteles donde se desarrolla la prostitución o agencias de turismo sexual, o bien porque son demandantes de prostitución, es decir, puteros. En el capitalismo neoliberal se enmascara la explotación también a través del lenguaje.

En la mujer prostituida se encarnan todas las características de lo que no debe ser una mujer. Los puteros, sin embargo, no representan el modelo normativo de lo que no debe ser un hombre. El hecho de que se atribuya a las mujeres prostituidas lo negativo y a los demandantes no se les penalice socialmente tiene que ver con la posición de poder que tienen los varones en el conjunto de la sociedad, muy especialmente en la prostitución.

Las mujeres en prostitución representan el modelo normativo de lo que no debe ser una mujer. Sin embargo, desde las instancias de poder se permite y protege la existencia de la prostitución mientras se estigmatiza a las mujeres prostituidas.

La propia existencia de las mujeres prostituidas lanza a la sociedad el mensaje de que el resto de las mujeres no tenemos que ser como ellas. Ellas son para todos los hombres, el resto tiene que ser para uno solo. Qué cambios se han dado en la prostitución con el triunfo del capitalismo neoliberal. El capitalismo neoliberal ha transformado la prostitución y la ha convertido en un negocio internacional con un alto grado de racionalidad en términos de beneficios y un modo de funcionamiento similar al de las maquilas.

Para algunas zonas del mundo, la industria del sexo se ha convertido en una estrategia para el desarrollo. De ser un conjunto de pequeños negocios sin impacto económico, la industria del sexo se ha convertido en el siglo XXI en una industria internacional que se desarrolla y crece en el marco de las economías ilícitas con impacto en el PIB.

La clave tiene que ver con la diferente concepción que tenemos unas y otras sobre la sexualidad. La mayoría del movimiento feminista estima que la prostitución es explotación económica y sexual y señala que no es aceptable un intercambio sexual en el que la parte masculina obtiene gratificación y la otra sólo asco y violencia. Una gran parte de las mujeres en prostitución beben y toman drogas antes de los encuentros sexuales para poder sobrellevarlos.

El asco y el malestar invaden la vida de estas mujeres. Sin embargo, una minoría del feminismo estima que no hay explotación sino intercambio libre de sexualidad por dinero.

Este grupo de mujeres feministas no pone el foco en las estructuras de poder capitalistas, patriarcales y raciales que envuelven la prostitución, sino en los individuos que participan en este intercambio y los conceptualiza como individuos libres que toman decisiones racionales a su propia biografía.

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