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Fue precisamente en Estocolmo donde conocí a Kajsa Ekis Ekman, una periodista, escritora y activista sueca de 37 años que lleva 12 de ellos investigando la prostitución en toda Europa. En la prostitución hay dos personas que tienen sexo, una que quiere y otra que no. Hay desigualdad del deseo.

Kajsa Ekis Ekman, periodista y escritora sueca. Soltar las cadenas de la prostitución. Cuando vivía en España compartí apartamento con una rusa que se prostituía en la calle y su vida era terrible. Murió dos años después. Conocí a otras chicas prostitutas como ella y por eso entendí de cerca este mundo.

Pero en Suecia para entonces ya se había aprobado la ley que abolía la prostitución Antes se había dicho que la prostitución era la prostituta y punto. Pero a partir de la prostituta dejó de existir como categoría en la sociedad sueca. Desde entonces, la prostitución se enfocó en quien estaba invisible: Entonces me metí de lleno a averiguar el tema. Que en la prostitución hay una desigualdad del deseo.

Cuando se dice que ella elige, es que ella elige el dinero, pero no hubiera elegido a ese hombre si no fuera por eso. La ley se dio en un momento en que Suecia no tenía una industria de sexo fuerte y organizada.

Antes de la ley había uno de cada ocho suecos que compraban sexo y ahora hay uno de cada En Suecia, la prostituta no es criminalizada. Pero si le pasa algo, por ejemplo, si el cliente es violento o no quiere pagar, ella lo puede denunciar, pero él a ella no. Entonces, en esa transacción que es tan desigual, ella tiene una pequeña ventaja ante la ley.

Bueno, es que justamente el sexo en la prostitución no es libre. Desde el feminismo, el sexo existe para el placer de la mujer, no sólo para el hombre. Cuando dejamos estos roles es cuando podemos ser libres para disfrutar uno del otro. La gravedad de los síntomas del TEPT estaba fuertemente asociada a la cantidad y tipos de violencia física y sexual experimentados a lo largo de sus vidas.

Porque si realmente vamos a hacer del sexo un trabajo, entonces lo primero que habría que acabar es la discriminación laboral. Si vas a un café no puedes decir: Ahora, si la prostitución realmente fuera un trabajo, tendrías que desear un trabajador experimentado. Pero en este caso el cliente preferiría por encima de todo a una mujer joven y virgen. Algo extraño, ya que si te van a hacer una cirugía, por ejemplo, no quisieras que te atendiera un médico que nunca haya operado.

Cuando alguien te paga por sexo se establece una relación de poder, donde el cliente tiene siempre la razón. No estamos juzgando a las personas, estamos hablando del contrato en sí. Estamos hablando de un mundo que convive con la trata de personas y donde la industria es poderosa y rica. Así era la rusa que conocí en Barcelona.

Ella trataba de hacer llegar mujeres del Este de Europa para que se prostituyeran. Me acuerdo del día en que se encabronó tanto porque no dejaron pasar a estas mujeres en la frontera: El Estado no se mete en averiguar el tipo de masaje que se ofrece. Entro en el régimen general de artistas. No hay un sindicato de prostitutas como no lo hay de escritores. Pero sí existen asociaciones diversas de ambos colectivos.

Ninguna de ellas querría que se regulara la prostitución o que el dueño del local la contratara como prostituta. Si estuvieran contratadas, no elegirían; estarían obligadas a hacerlo. Su marido no lo sabe, o sus hijos, o sus familiares. O muchas posibles historias de amor. Muchas, para colmo, no se consideran prostitutas. A veces aceptan favores, eso es todo. Natalia Ferrari, María Riot, si os decís feministas, os invito a que reflexionéis. Podríais cotizar a la Seguridad Social si quisierais.

Pero en España muchas mujeres tienen sexo forzadas, en contra de su voluntad. No dejéis que se os use para promocionar discursos ambiguos, para reclamar que se legalice lo que ya es legal, buscando legalizar lo que no puede serlo.

feministas prostitutas putas com Ver este artículo también en la portada de Publico. Reflexiones tras 50 años del Mayo francés de Sinceramente no veo algo superador en lavarle el culo a un anciano que laburar con los genitales. El autónomo, en todas las modalidades que las mujeres decidan. Fotografía por Michelle Gentile Ofrecen servicios sexuales y no feministas prostitutas putas com sienten explotadas. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador.

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Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio. Lo que no entiendo es como periódicos que se declaran a favor de la igualdad publican estos artículos. Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente.

El feminismo en Argentina, al igual que en todo el mundo, arrastra hasta el día de hoy un debate irresuelto que divide al movimiento: Existen al menos cuatro modelos normativos en discusión, dentro del feminismo y fuera de él: Al interior del feminismo, la cuestión genera fuertes tensiones. Consideran a la prostitución un trabajo y, como tal, exigen que sea alcanzado por la legislación laboral, con derechos y obligaciones para quienes lo ejercen. Infobae dialogó con dos de sus referentes.

Es una activista por los derechos de las mujeres, en especial, de las prostitutas. María Riot su nombre real es Florencia tiene 25 años. Es vegana, animalista, actriz porno y trabajadora sexual desde los Georgina trabaja en la calle, María no. Georgina se inició primero en el trabajo sexual y luego en el feminismo. Tienen muy en claro lo que son y lo dicen con orgullo: La necesidad de conseguir una remuneración económica y mejorar así nuestra calidad de vida.

Si se piensa que el trabajo sexual no puede ser reconocido como trabajo porque se llega por una necesidad, y que por eso hay que abolirlo, entonces hay que abolir el sistema. Una opta dentro de las pocas posibilidades que tiene. En mi caso, ser niñera no me gustó porque no tengo paciencia con los chicos. Como empleada administrativa me sentí super explotada, muy mal paga.

A los 21 años me costaba mucho conseguir empleo o los sueldos eran muy bajos, siempre en negro. Soy de General Rodríguez y nunca podía alquilar en Capital, me costaba mucho estudiar y trabajar a la vez. Viajaba muchísimo y mal. Tampoco tenía la posibilidad de que mis padres me paguen un departamento, como le ocurría a algunas compañeras. Busqué otra salida para mi vida y el trabajo sexual no era algo que veía de mala manera sino todo lo contrario. Las abolicionistas dicen que hay un abuso de poder del cliente hacia nosotras.

No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere. Los límites los ponemos nosotras. Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo.

Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado. Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta. Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces.

Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio.

Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir. Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo.

Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no. Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto.

Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente. Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones.

Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación. El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer.

El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco". El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no.

Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas. Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta. Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista.

Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores. Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores. Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad.

Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante. Para esta guía del Ayuntamiento de Madrid son, de nuevo, como los unicornios.

No recuerdo muy bien cómo o por qué empecé a considerar la prostitución. Hablando sobre esto una amiga me confesó que era prostituta desde hacía un año. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador. Eso y mi necesidad de pagar el alquiler me hizo decidirme.

María Riot tiene una historia paralela. Y una opinión similar: Amanda Carvajal es una escort de lujo madrileña. No se considera feminista ni activista, pero lleva igual de mal las acusaciones de otras mujeres: El cliente acepta y, si no le gustan las condiciones, simplemente el encuentro no se produce. Eso para mí es igualdad de género , pues es un acuerdo en el que tanto él como yo salimos ganando.

Varias asociaciones de profesionales del sexo, como Aprosex, Hetaira, Genera, Cats y Prostitutas Indignadas llevan tiempo defendiendo los derechos de este colectivo, la despenalización y la diferenciación clara con las redes de trata.

Riot se refiere a Erika Lust , autora de cintas que apuestan por una mirada femenina donde la mujer no es utilizada como un objeto sexual, toma la iniciativa y explora sus propios placeres: Es decir, que no sólo hago películas donde el placer femenino importa y la representación de las relaciones sexuales es realista, igualitaria y respetuosa, sino que el proceso de producción es ético y fomenta la participación de mujeres en cualquier puesto de trabajo.

Disfrutar del sexo explícito en pantalla no es algo intrínsecamente masculino. Miller ha estado en la picota desde que protagonizó un polémico vídeo promocional del Festival Erótico de Barcelona donde denunciaba la hipocresía de la sociedad española: Es un trabajo que disfruto mucho y que me da muchas satisfacciones. La mayoría de estas chicas salen y entran en el trabajo sexual dependiendo de su situación personal o económica del momento.

Una de las ventajas de ser prostituta es que puedes dejarlo y volver cuando quieras. Iniciar sesión para participar. Lo que no me he encontrado nunca es a nadie que desee esa ocupación para su hija, su hermana ni para ninguna a la que se aprecie. Y me supongo que las que la ejercen pasaran por fuertes depresiones antes de caer al fin en el embrutecimiento emocional. Lo que pasa es que hay muchas formas de feminismo. Hasta en eso, hay radicales y moderadas.